¿Cómo me siento en este Mundo? ¿Feliz?, ¿Triste?, ¿Alegre?, ¿Engañado?... Muchos sentimientos vienen a mi mente una vez que se hace esta pregunta y se inicia un proceso de análisis critico sobre como estoy viviendo mi vida y lo que estoy permitiendo dentro de la misma. Cada vez existen más elementos que tratan de moldear mis gustos y preferencias, es decir, imponerme cierto pensamiento con el fin de satisfacer los intereses de alguien más, ejemplo de esto: Fuerzas del Mercado, Políticas del Gobierno, Religión y las Finanzas (sólo por decir algunas ya que la lista podría incrementarse considerablemente!).
No es un secreto para nadie como ciertos grupos con influencias fuertes dentro del manejo de las mencionadas áreas vienen a tratar de imponer creencias e ideas (la mayoría de veces disfrazadas en un contexto que permite a las personas identificarse con algo supremo (Dios) o un valor significativo (Solidaridad)…) con el fin de obtener un lucro grande. En virtud de lo anterior, viene a hacer de gran ayuda referirse al documental Zeitgeist, ya que expone y trata de abrir los ojos de quienes lo ven, de temas que nunca son cuestionados plenamente debido a que por esa influencia que se ha estado recibiendo por tantos años, las personas lo interiorizan de tal manera que no cuestionan nada “El mundo es así porque sí”.
Todos los días veo acontecimientos que me llaman mucho la atención, no por que sean de trascendencia nacional o porque se hayan muerto 5 personas al caer a un guindo con su vehículo (noticia cotidiana de sucesos de nuestros noticieros) sino porque nadie cuestiona ampliamente dichos momentos. Veo en donde la Iglesia Católica expone argumentos, muchas veces sin fundamento alguno, para tratar de evadir responsabilidades y continuar ese lavado de cerebros que mantiene en las personas sobre como hay que comportarse “ya que Dios así lo quiere” cuando es simplemente sorprendente que todos hagan caso y ni exista una prueba contundente de la existencia y los milagros que se le imputan.
Por otro lado, y como ejemplo más reciente: la fluctuación del tipo de cambio con respecto al dólar. La economía costarricense no ha demostrado ni ha tenido un giro lo suficientemente voluminoso y fuerte para hacer creer que el colón se haya fortalecido como está sucediendo hoy en día, es decir, no existe respaldo en números que vengan a explicar este acontecimiento. Cuando observo esto, vienen a mi mente cosas como: ¿Adonde quedó la intervención del Banco Central? ¿Cómo está sobreviviendo el sector exportador costarricense? Ciertamente hay un grupo pequeño jugando con el dólar a expensas del bienestar económico de muchos costarricenses, y lo peor aún, y lo encuentro inaudito, es como el BCCR se hace el “ruso” ante esta situación.
Otro aspecto importante son las fuerzas del mercado, muchas veces mediante todos los medios de comunicación (televisión, radio, vallas, entre otras) vemos como el consumismo nos trata de convencer para que adquiramos lo último en sus productos. Mediante estrategias tratan de manipular a las personas y hacerlos creer que si no se tiene la última versión de “X” objeto entonces la persona no está en nada.
Una vez analizado lo mencionado, me parece que es una obligación de todas las personas cuestionar todo lo que se encuentra alrededor de ellas ya que muchas veces simplemente por aceptar, sin pensar críticamente, podemos caer en juegos de mercado, políticos, religiosos o financieros que a la postre son los objetivos principales de los grupos de poder.
La respuesta a la pregunta inicial no es fácil ni mucho menos simple, sin embargo, y lastimosamente, el sentimiento que me genera el mundo de hoy en día no es el más grato de todos. Cuando veo lo que pasa cotidianamente y no observo que se acudan a los elementos oportunos o a la actuación correcta para velar por los intereses de todos los costarricenses es cuando pienso y siento que el mundo me debe respuestas.
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